Caribe y el océano – Sperry expedition

Cuando pensáis en el Caribe no se os viene a la cabeza playas de arena blanca, agua cristalina, palmeras y reflejos de luz azul turquesa por todas partes. A mi todo el rato. Sin embargo, gracias a Sperry he podido descubrir una realidad totalmente distinta. 
A mi parecer, y desde un enfoque cualitativo, ha sido uno de los mejores viajes que he hecho en estos últimos años. Un equipo de 13 personas de distintas partes del mundo: Alemania, EEUU, Finlandia, Inglaterra, Italia, España…

Todos a bordo del Pangea equipados con lo necesario y unos buenos náuticos. Durante más de 80 años, Sperry ha proporcionado herramientas para la aventura náutica y ha creado una tecnología de rendimiento avanzado para los mejores escenarios acuáticos del mundo.
Ibamos a bordo del Sea Dragon, con la tripulación de Pangea Experience entre los cuales se encontraba la Dra. Stephanie Wright ( tiene un doctorado en contaminación microplástica marina y es científica ambiental en el King’s College de Londres, especializada en microplásticos y salud humana) y varios expertos en la materia. 

Aterrizamos en Antigua dónde nos conocimos y desde ahí zarpamos hacia las Islas Vírgenes. Islas realmente vírgenes, no hay nada más que naturaleza, y ojalá sigan así por muchos años, que hoy en día parece imposible encontrar lugares inhabitados. 

Durante estos días ha sido non-stop de actividades: snorkel, workshops de biología marina, nadar, hacer fotos, beach clean up… Intenso y muy gratificante. 

He regresado a casa y parezco un detector de plásticos. Si habéis hecho alguna vez un beach clean up sabéis lo fácil que es encontrar botellas de plástico y otro tipo de residuo en las playas de alrededor del mundo.

Lo que más me sorprendió esta vez fue la cantidad de micro plásticos (derivados de botellas, bolsas, embalajes…) que a simple vista no se ven pero que se encuentran entre las algas, en la arena y por todas partes. Con guantes, mucha paciencia y vista de águila sacamos de un trozo de alga más de 200 pedacitos de micro plásticos. 

Es triste encontrarlo en playas vírgenes porque todo lo que llega ahí proviene de todas las partes del mundo. Aunque con diferentes nombres Océano sólo hay uno y es una gran masa de agua que nos conecta a todos.

Todos somos responsables de cuidar nuestro hogar y protegerlo porque está realmente dañado. 

Estoy súper agradecida de haber podido vivir esta experiencia, adquirir mucha más conciencia sobre el tema y ver que hay muchísima gente implicada en una labor que nos envuelve a todos (o debería). 

Esta es solo la primera parte del viaje y una breve introducción de lo que os contaré en próximos posts. 

Mil besos!

 

 

 

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