El entrenamiento no es sólo físico

Existen dos tipos de errores que generalmente nos impiden estar en forma. El primer error es de la sociedad porque nos vende una imagen muy artificial de la perfección física y nosotros nos la creemos. 

 
El segundo error y el que pesa de verdad está en nuestra cabeza y se divide en dos partes. Una es la disposición e implicación que tengamos al empezar a llevar una vida más saludable y la otra es todo aquello que nos decimos a nosotros mismos. Os recuerdo que no es tan importante lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede. 
 
Por ello, cuando empezamos a cambiar hábitos alimentarios para que sean más saludables y a incluir una rutina de ejercicio nuestra actitud va a determinar que el cambio sea positivo o negativo.
 
Por ejemplo, si antes de subirte a una bici piensas y te dices “Ufff, que pereza, me toca 20′ de bici estática” estás programando a tu cerebro para que asocie ese ejercicio con la pereza. Y eso no te va a ayudar en nada. Por eso es importante tener una actitud positiva con la que cada uno de nosotros decide los sentimientos y las palabras que asocia a cada actividad y a cada persona. 
 
Así que mi consejo es que programéis vuestro cerebro de manera que cuando os toque subir a la bici penséis: por fin un poco de tiempo para mi, para cuidarme.
 
En cuanto a la alimentación he encontrado este artículo de la revista “Psicología Positiva”. Recientemente se ha publicado un estudio en el que se demostró que lo que comemos influye en nuestra psique. Como ya sabíamos nuestras emociones y sentimientos influyen en lo que comemos (esto se conoce desde hace tiempo, por eso según nuestro estado de ánimo nos apetece más comer una cosa u otra),pero resulta que también pasa al contrario, lo que comemos influye en nuestro cerebro, modificando nuestras emociones y actitudes (esta segunda parte hasta ahora no la querían tener en cuenta).  
“Buena parte del funcionamiento de los nervios de nuestro cuerpo y de las neuronas que dan vida a nuestro cerebro dependen de las grasas, proteinas y demás nutrientes que nos llevamos a la boca, según los nuevos estudios científicos. Las conductas, pensamientos y estados de ánimo no sólo se alimentan de nuestras experiencias personales, familiares y sociales, sino también de aquello que ingerimos, que influye en la bioquímica cerebral. Las últimas investigaciones sobre el nexo mente-estómago sugieren que comiendo mejor, nos sentimos mejor, además de ahorrarnos muchas visitas al médico.” 
 
“Para que nuestro sistema nervioso pueda dar órdenes esenciales a nuestro organismo, hacen falta neurotransmisores que conecten a las células entre si. Asi como los neurotransmisores influyen en nuestro ánimo y funciones mentales, es nuestra dieta la que determina los niveles de estos mensajeros químicos.”
 
Esto quiere decir que los neurotransmisores transportan sentimientos y pensamientos, pero éstos no son sentimientos y pensamientos: los neurotransmisores son “elementos”, tangibles, y se forman de la comida. 
 
Habrá opiniones para todo, pero yo estoy de acuerdo. El ejemplo que sigo es mi propia experiencia.
 
 
 

 

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2 Comments

  • Reply
    Glenda Candela
    5 abril, 2013 at 8:51 am

    M’encanta Mirius, je t’aime!

    • Reply
      Miriam
      5 abril, 2013 at 11:53 am

      que bé que t’agradi amor!!! m’ho intentaré currar aviam si surt bé :)!

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